el pasado viernes 2 de octubre nos tiramos a las calles. Nos pidieron un pasacalles, construimos el antipasacalles. No zancos, no humo, no fuego, no tambores, no vestuario pomposo, colorido, llamativo.
Sólo maletas, flechas, ropajes usados y rehusados, y las acciones sacadas de contexto de unos personajes que se buscan a sí mismos en la calle, entre los transeuntes, entre los coches, en circunstancias que les son ajenas, sacando a la calle lo que es propio de una sala a puerta cerrada, lo que se desarrolla en la intimidad y en la tranquilidad de la convención establecida.
Es una tragedia? es una comedia? es un espectáculo de clown... ah! ya sé lo que voy a ver y estoy tranquilo. Y yo, actor, sé que saben lo que voy a hacer y estoy tranquilo.
Aquí no, aquí nada me protege, ninguna convención que no sea la que yo pueda crear con la fuerza de la acción misma, sosteniéndola pequeña, como es, sin dejarme llevar por la tentación de hacerla más grande, más llamativa por estar en la calle. Acércate tú a ver qué hago, o no podrás ver qué hago. Párate, vayas donde vayas, párate un poco y observa algo que a lo mejor no quiere ser observado, a ver qué pillas, a ver qué te pasa por dentro aquí, donde no te esperabas nada parecido.
Un experimento, una experiencia más a sumar
BESOS A TODOS
